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Archive for the ‘Mexico’ Category

Inside the Mexican House of SpiceA friend of us tipped us to a new business in town: the Mexican House of Spice, at 2220 Douglas St. As the name suggests, the store stocks Mexican spices, but it has a lot more stuff: tortilla flour, cheeses (fresco, panela, oaxaca…), tostadas, cactus, dried chiles, tomatillos, tamales, piñatas, and a long et cetera that includes goods from all over Latin America and Africa. It’s a bit like Perolas in Kensington Market, in Toronto. Spread the word and visit the store, to make sure it stays in business!

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Circo

Still from "Circo"Val and I went to see “Circo” at the Victoria Film Festival last Saturday. It’s a documentary directed by Aaron Schock about a struggling circus touring rural Mexico, and about the family whose members own it, publicize it, set it up, perform in it, take it down after a day or two, and move on to the next town (tigers, camels, and llamas in tow), barely scraping enough to get by, torn between business and family obligations, dreaming of the days when their acts will be more solid and their crew larger so that they’ll be able to compete in the big cities, but seeing those dreams move farther and farther away with each stop on the road.

It’s a very good documentary, and one of those rare movies that portray Mexico as it really is. It is not afraid of exploring my country’s complexities in full, but it does so gently, sweetly, and lovingly. I hope it will get a wider distribution. Catch it if you can. Here’s an interview with Schock, if you’re interested in learning more.

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Back from León

Casa de la Cultura, LeonVal and I came back from León a week ago, after a much needed month-long stay. It was a bittersweet visit: I was delighted to see so many friends and family doing well, but while we were there, on January 2nd, my grandmother died of pneumonia after a long decay. I expected it to happen any day for the past few years (and, all things considered, I am glad she’s finally at peace), but I did not expect to be there to say goodbye.

With my father and grandmother, early 2008I find now that going back to my hometown makes me feel older—or rather, it lets me realize my age, the status of my generation. I have plenty of younger nephews and cousins that I can barely recognize, and to whom I’m only vaguely familiar too. “Do you know who I am?” often draws out a negative, as it did when I was a boy and some traveling relative (an Older Man, to my eyes) came to León on a visit. Many of my friends have left the city or are otherwise engaged in grown-up activities and worries: mortgages, kids, schools, and the like. And the city, of course, has grown and changed: I find it slightly unsettling and unfamiliar how the old paths I took no longer take me where I want to go, and how the places I want to go to are not necessarily there anymore. In Toronto, and now in Victoria, I’m somewhat removed from all this; having it all hit me at once is a bit of a shock.

With the Aranda-Greenes, this visitAnd yet it’s all good: seeing all these people and places, however different from those that I left behind on our previous visit, still brings out many of the same chords and emotions, the same aromas and flavours that are a part of me and that I didn’t know I’d miss so much, because I hadn’t learned to tell them apart from those of the rest of the world.

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En León

Vale y yo andamos de visita en León para cerrar el año. Encuentro la ciudad menos cambiada que la última vez que venimos; quizá porque aquella ocasión vimos abierto por primera vez el nuevo distribuidor vial. Entre las novedades buenas y malas que me han llamado la atención en esta visita hasta ahora:

  • Cada vez hay más contaminación. En la mañana se distingue una nube de smog sobre toda la ciudad.
  • El Forum Cultural tiene un nuevo teatro, supuestamente buenísimo, que tendremos que visitar.
  • En la entrada a la ciudad desde el aeropuerto hay un nuevo monstruo: un centro de “outlets” de zapatos. No me explico cómo piensan estas zapaterías mantener también todas sus otras sucursales en la ciudad.
  • Más ciclovías.
  • Más tráfico.
  • La comida china y thai como que se empieza a poner de moda.
  • Un circo de los Backyardigans.

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Tacos!

(Non-Spanish-speaking friends: I hope you won’t mind that I occasionally switch back to my mother tongue. For now, in case Google Translate mangles my clear and beautiful Spanish, a summary: if you’re in Victoria you must try the tacos at Puerto Vallarta Amigos!)

Hace una semana, me escapé unas horas de la oficina para ir con Vale a probar los tacos de Puerto Vallarta Amigos. Cuando escuché de ellos por primera vez no se me antojaban; quizá por el nombre: suena agringado, como el Café México a una cuadra de distancia, como el tipo de nombre que alguien pondría sin mucho conocimiento sobre la cocina mexicana. Además, el puestito sólo abre entre semana para el lunch, y como se pone en el centro de la ciudad me queda medio lejos de la oficina, así que no es muy práctico visitarlo. Pero escuché un par de recomendaciones y me enteré que tenía opciones vegetarianas, así que Vale y yo decidimos intentarlo.

Puerto Vallarta AmigosEl carrito de tacos se instala en la esquina de Wharf y Yates, y no se ve como los puestos en México; más bien me recuerda a las camionetas de comida china que se ponen en Toronto, en la universidad (por St. George) o por el palacio municipal (parece que aquí en general no hay comida callejera, ni siquiera hot dogs). Los taqueros trabajan dentro de la camioneta, y ponen unos banquitos afuera para que la gente se siente si quiere (supongo que por acá es mucho pedir comer parado y malabareando el plato, el taco, y el refresco).

En fin, la taquería lleva tan sólo unos tres meses aquí. El dueño se llama Toño (Tacos Toño!), y por lo que veo es un negocio familiar: él cobra, su esposa y dos hijos preparan los tacos, y otro hijo se pasea por la calle haciendo no supe qué. Creo que tienen tacos de pollo y de res, pero también de papa con espinacas, de frijol con queso, y de chorizo de soya (resulta que Toño es vegetariano). El día que fuimos también había de hongos portobelo, pero esos no están en el menú.

Chorizo de soyaLos tacos están buenísimos: las tortillas como deben estar, un poco aceitositas, la cebolla y el cilantro frescos, y las salsas sabrosas y picantes, una verde con aguacate y una roja. Lo único que falta es un poquito de limón, pero aquí es caro. Igual y para la próxima Vale y yo nos llevamos unas rebanaditas para ponerle ahí. El chorizo de soya estaba delicioso, quién sabe si porque ya llevo más de seis años de vegetariano y ya se me olvidó cómo sabe el de verdad, pero me sentí de vuelta en México, momentáneamente. Acabé comiendo unos doce tacos (dos órdenes) de varias cosas, y con muchas ganas de regresar. Si nos quedara más cerca, ahí nos la pasábamos.

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